El uso de cannabinoides para tratar enfermedades a lo largo del tiempo

A pesar de que los registros históricos del uso del cannabis para tratar enfermedades remontan a los tiempos antes de Cristo, el uso de cannabinoides para tratar enfermedades ha sido considerado un tabú absoluto durante mucho tiempo, lo que priva los pacientes de todo el mundo de sus beneficios e impide la clase médica y científica de avanzar en los estudios sobre el potencial terapéutico de los compuestos químicos de la planta.

Varios factores dificultaron el proceso: la penalización del uso recreativo del cannabis, los juicios moralistas, religiosos y sociales, la agenda política e ideológica de los países y los intereses económicos de las industrias farmacéuticas, cuyos modelos están basados en patentes.

En inicios del siglo XXI, con el avance de la globalización y facilidades para intercambio de información, los casos exitosos de tratamientos en países con leyes más flexibles hacia el uso de medicamentos a base de cannabinoides motivaron la articulación de pacientes, familias y médicos con la finalidad de presionar para que los gobiernos revisen sus leyes. Ese movimiento es fuerte en Latinoamérica.

Lee los destaques sobre la historia del uso de los cannabinoides para tratar enfermedades.

a.C.: amplia utilización

Algunos registros del cannabis para uso medicinal remontan al período antes de Cristo. El emperador chino Shennong prescribía infusión de cannabis para diversos motivos: tratamiento de gota, reumatismo, malaria y poca memoria. Otros registros se encuentran en África, Asia y Medio Oriente con prescripciones del uso de esa planta para finalidades variadas, desde el alivio de dolores de oído hasta para el dolor del parto.

Siglo XIX: el cannabis llega a Europa

El cannabis no es una planta nativa de Europa. Uno de los principales precursores del cannabis en ese continente fue el médico irlandés William Brooke O’Shaughnessy, quien conoció la planta cuando trabajaba en la India, en 1833. De acuerdo con los registros, una mujer le tocó la puerta a O’Shaughnessy buscando una solución para las constantes convulsiones de su hija. El médico intentó algunos recursos de la medicina tradicional de su época como el opio y sanguijuelas, pero nada funcionaba. Fue cuando decidió probar un medicamento polivalente usado por la población local y puso algunas gotas de una tintura cannábica bajo la lengua de la niña y observó que los ataques cesaban rápidamente.

Sorprendido con el resultado, O’Shaughnessy se dedicó a estudiar los efectos de diversas partes de la planta. Esos estudios iniciales del médico irlandés ofrecieron algunos fundamentos para comprender las funciones de los diferentes componentes del cannabis, como el tetrahidrocannabinol (THC), componente psicoactivo de la planta, y el cannabidiol, componente no psicoactivo.

La verdad es que en esas investigaciones O’Shaughnessy descubrió que el cannabis era una droga muy potente para tratar enfermedades como rabia, reumatismo, convulsiones infantiles y cólera. Sus estudios se publicaron en el Provincial Medical and Surgical Journal (que más tarde se convertiría en el British Medical Journal). Eso sucedió muchísimo antes de la popularización del cannabis como analgésico en el Reino Unido. Se dice que hasta el médico particular de la reina Victoria, JT Reynolds, prescribía el cannabis para el alivio de los dolores menstruales y algunos síntomas posparto.

Entre el siglo XIX e inicios del siglo XX, el cannabis medicinal también fue ampliamente usado en los Estados Unidos. Se describió en la United States Pharmacopeia (un compendio de informaciones sobre los fármacos en ese país) por primera vez en 1850.

Siglo XX: la penalización del cannabis

Se empezó a recriminar el cannabis en inicios del siglo XX. En los Estados Unidos había una fuerte propaganda racista que asociaba el uso del cannabis a inmigrantes mexicanos ilegales, negros e hispánicos en general, lo que acaloró la opinión pública y favoreció la penalización de la planta en general. Las restricciones hacia el uso del cannabis aumentan en ámbito mundial y con la propagación de ideas de que el uso del cannabis es un mal, un problema de salud pública. En 1961, durante una convención, la Organización de las Naciones Unidas determinó que las drogas hacen daño a la salud y al bienestar de la humanidad y que serían necesarias acciones universales para prohibir su uso. Eso perjudicó los estudios y dificulta el acceso de los pacientes a los fármacos a base de cannabis.

Siglo XXI: tiempo de revisar las leyes sobre cannabis

Se siguieron desarrollando algunos estudios aun con las restricciones y poco a poco algunos países han flexibilizado sus leyes con relación al cannabis. Los casos de éxito con el uso del cannabis medicinal se convierten en noticias e inspiran a pacientes y familiares en todo el mundo que buscan posibilidades de vida, alivio y bienestar. Esos grupos articulados han sido fundamentales para difundir la información y presionar los gobiernos para que flexibilizaran sus leyes.

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