Después de condenado en el siglo XX, el uso del cannabis medicinal vuelve a recibir atención en el siglo XXI. Algunos estados de los Estados Unidos, algunos países de Europa del Este, además de Canadá, Alemania y Holanda, revisaron sus leyes y empezaron a permitir el cultivo, la investigación y el uso terapéutico de la planta. En algunos casos su uso recreativo también está permitido.

Los casos exitosos de tratamientos con cannabis medicinal empezaron a difundirse por el mundo y a inspirar médicos y pacientes de países con leyes más rígidas a luchar por su derecho a la salud y por la mejora de la calidad de vida de personas que podrían beneficiarse. La inflexibilidad en muchos países lleva a actitudes ilegales para obtener los medicamentos –incluso a plantaciones caseras–, costos altos e inviables para muchas familias, sin hablar de la oferta de fármacos de baja calidad.

Veremos cómo está la legalización del cannabis en América Latina.

Argentina

Argentina aprobó el uso del cannabis para fines medicinales e investigación científica en marzo del 2017. Según la ley, el Estado argentino debe asegurar el acceso y la importación de los derivados de la planta a pacientes con indicación médica. Entre los beneficiarios están personas con esquizofrenia, autismo y epilepsia. El hecho es que, debido a la dificultad de acceso, muchas personas todavía lo buscan en el mercado negro o lo cultivan en casa. En 2019 las semillas para el cultivo oficial del cannabis llegaron a la provincia de Jujuy, pero esta es una medida criticada por las asociaciones de pacientes y familiares locales porque una de las prioridades de la plantación y de su centro de estudios es la exportación.

Brasil

En 2014 la justicia brasileña dio permiso a una familia para importar aceite rico en cannabidiol para tratar a un niño con un síndrome raro. Ese mismo año, el Consejo Federal de Medicina autorizó a los médicos que prescribieran cannabidiol para niños con epilepsia sin éxito con otros tratamientos. Hoy el uso del cannabis medicinal está liberado, pero su producción está prohibida. Para tener acceso a los medicamentos importados es necesario tener una prescripción médica y ese procedimiento pasa por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA). El acceso todavía es bastante restringido debido a los precios y a cuestiones burocráticas.

Chile

Chile autorizó el cultivo de cannabis para fines medicinales a través de un proyecto de ley aprobado en la ciudad de La Florida en 2014. En 2016 el país autorizó la elaboración y la venta de sustancias derivadas del cannabis y, en 2017, el primer medicamento a base de cannabis fue registrado. Después de que fue comprobada su efectividad y su seguridad, empezó a comercializarse. El progreso de la investigación y el cultivo en ese país cuenta con el apoyo de la fundación Daya, una organización sin ánimo de lucro que trabaja con la promoción e investigación de terapias para el alivio del sufrimiento humano en ese país, y de universidades por el país.

Colombia

En 2016, Colombia reglamentó el acceso al cannabis para uso médico y científico en su territorio. Los colombianos pueden adquirir productos que estén aprobados por el Ministerio de la Salud. Según el marco regulatorio, los Ministerios de la Salud, Justicia y Agricultura son los encargados de regular la concesión de licencias para producir y comercializar medicamentos a base de marihuana. Es importante recordar que, con suelo fértil y condiciones climáticas favorables, ese país produce y exporta plantas y semillas de calidad con regulación del Estado.

México

En México el uso medicinal y científico de la marihuana fue aprobado en 2017. La secretaría de Salud del país es la encargada de desarrollar políticas públicas que regulen el uso medicinal de los derivados farmacológicos del cannabis. Además, es responsable por regular la investigación y producción. Al sacar al cannabis de la categoría de producto prohibido, la medida permite plantar, cultivar, cosechar, preparar, adquirir, poseer, comercializar, transportar, proveer, emplear y usarlo con fines médicos y científicos en los términos y condiciones de la autorización dada por el gobierno.

Perú

En 2017 Perú aprobó la ley que autoriza el uso del cannabis medicinal, reglamentada por el Ministerio de la Salud del país, que ha creado registros oficiales: uno para pacientes con prescripción médica que deben tener la información completa sobre la enfermedad y la dosis recomendada. Otro para entidades y laboratorios autorizados a producir exclusivamente para fines medicinales y terapéuticos.

Uruguay

El uso del cannabis medicinal en Uruguay fue liberado en 2013 por el gobierno del país el mismo año que se permitió su uso recreativo. Las leyes uruguayas abrieron la puerta desde muy temprano no solo para los estudios, sino también para el uso sin acompañamiento médico y rigor científico para la formulación de medicamentos, lo que no ha sido muy favorable al desarrollo del cannabis para fines medicinales. Debido a su población pequeña, el país busca el mercado internacional para exportar dicha materia prima.

Las discusiones sobre el tema están constantemente en la agenda de las autoridades de esos países y las novedades respecto a la legalización del cannabis son inminentes.